FINCA EL SALT (ALCOY)
Excepcional finca rústica muy próxima a una de las poblaciones más importantes y prósperas de la comunidad. La propiedad se compone de cuatro viviendas independientes con maravillosas zonas comunes que incluyen un jardín con árboles centenarios y gran variedad de especies. La vista es uno de sus mayores atractivos pues se divisa todo el esplendor del valle, el río Barxell, y en los meses de lluvia, el impresionante salto de agua que da nombre a la propiedad.
El gran invernadero de magníficas cristaleras y artesonado, junto con el salón de música, y las impresionantes pajareras que en un tiempo pretérito estuvieron repletas de especies exóticas, llevan la imaginación a una atmósfera del siglo XIX.
La que fue una de las mayores fábricas de papel de la comunidad valenciana se encuentra en el nivel inferior, al borde de la carretera que va de Alcoy a Banyeres, y mantiene su estructura tal y como fue concebida. El molino, que en un tiempo sirvió a la fábrica, es de piedra tallada, lo que le confiere una belleza singular.
Las murallas que rodean los jardines con sus dos minaretes, las bellísimas rosaledas, las diversas fuentes y los canales para el riego, nos recuerdan el pasado de esta tierra, que hoy en día aún conserva reminiscencias árabes, y es fiel testigo de una época de gran esplendor.
Este emblemático lugar posee, además de su belleza natural, las ventajas de tener fácil acceso por carretera, unas magníficas vistas y su situación próxima a otro conjunto interesante: la casa del insigne poeta Juan Gil-Albert con su jardín, su gruta y el yacimiento arqueológico del paleolítico.
El parque natural del que se rodea nos sugiere un gran número de excursiones de interés, tanto ecológico como gastronómico y cultural. Las fiestas locales como la celebración de “Moros y Cristianos” en Alcoy, son de las mejores de todo el territorio nacional, por la belleza de sus trajes, la fastuosa música, el olor de la pólvora y la alegría, simpatía y hospitalidad de sus gentes.
SANTA MÓNICA: UNA VILLA ROMÁNTICA DEL MARQUESAT (DÉNIA)
La capacidad de asumir y hacer propia la importante carga cultural que le ha brindado el paso del tiempo, caracteriza a esta histórica villa. Emplazada en el Marquesat de Dénia y construida a principios del siglo XX con métodos propios de viejos maestros artesanos, ha sabido conservar el encanto y romanticismo de sus orígenes, incluyendo en la actualidad todas las comodidades que exige la vida moderna.
Distribuida en tres plantas, con porche en la planta baja, una espléndida terraza en la intermedia y otra más íntima en la superior; las tres plantas se comunican interiormente por una escalera de madera de ‘mobila vieja’.
Varias construcciones han conservado sus antiguos muros de piedra como la vivienda principal, la vivienda de los caseros, la piscina y sus anexos almacenes agrícolas, la barbacoa y el apartamento de invitados. No cabe la menor duda de que esta romántica villa dispone de todo lo necesario para una agradable estancia.
Las preciosas vistas a las laderas del Montgó nos ubican en el lugar perfecto, donde el tiempo parece no tener prisa. Sin embargo, y no por ello desmereciendo la arquitectura y la historia de la villa, destaca su situación, en una parcela de más de 25.000 m2 que constituye en sí misma un magnifico jardín botánico natural. Cientos de pinos de más de 20 metros de altura pugnan entre sí por tocar el cielo. Unas 2.000 palmeras de diversas especies evocan el recuerdo de la última época de los árabes en España, mientras que múltiples campos de naranjos nos recuerdan que estamos a tan sólo 1,5 Km. de distancia de las famosas playas alicantinas. Toda una frondosidad que comparte terreno con otras tantas especies autóctonas.
ELS MOLINS DE XÀBIA
Por un sendero pedregoso, desde el que se disfrutan unas vistas extraordinarias del Cabo la Nao y del Cabo de San Antonio, donde el mar escala por las bellas calas del litoral, donde las montañas bajan a bañarse en la orilla del Mediterráneo, nos encontramos con Els Molins de Xàbia. Miradores para disfrutar de estos parajes que se recortan sobre el mar, que se dejan acariciar por la brisa marina sin perder su histórica imperturbabilidad.
Desde lo alto de este rincón, unos hombres rudos y fuertes se empeñaron en levantar unos molinos de viento, allá por el siglo XIV. Fueron construidos con el permiso del llebeig, el viento del suroeste que constantemente sopla en el Trencall de la Plana.
Torres cilíndricas de La Plana de S. Jerónimo, señas de identidad de la cara meridional del Montgó. Con una altura de entre 6´50 y 7´50 metros y un diámetro máximo de 5´50 a 6´50 metros, disponen de dos plantas. La planta inferior sólo tiene una puerta de acceso. Desde aquí se asciende a la planta superior por una escalera de piedra, iluminada por dos ventanas, donde están las moles y la maquinaria.
La fuerza del viento empujaba las aspas y hacían girar los robustos mecanismos de madera de carrasca para mover las pesadas ruedas circulares de piedra que molían el grano. Por aquel entonces se denominaba a Jávea el trigal de Alicante. Con la molienda, la harina; con la harina, el pan; el pan, presente a diario en todos los hogares.
Los oriundos y los visitantes de esta población excepcional pueden disfrutar de un paisaje privilegiado. Los molinos de viento permanecen obstinados en la cresta de la montaña, si bien el abandono y el paso del tiempo les produjo una herida mortal: sus brazos abnegados terminaron por desaparecer. Los colosos reinaron en este mirador de Les Planes de Jávea desde aquella primera construcción del siglo XIV. Le siguieron años después otras diez torres, cuyos restos, también con sus aspas amputadas, todavía pueden observarse en dicho rincón del litoral. Molinos que tuvieron que hacerse con las acometidas del llebeig.
Afortunadamente, algunos se han convertido en residencia privada de privilegio por el entorno pintoresco en el que se encuentran, por las extraordinarias vistas y en definitiva, porque con las piedras de estos molinos se recupera un trocito de la historia de esta localidad.
Es el caso de la villa privada que os mostramos en estas páginas. Una villa situada en una parcela totalmente plana. En la planta baja, una cocina totalmente equipada, un salón con chimenea y paredes de tosca (la piedra del lugar), suelo de barro y altos techos con vigas de madera, nos hacen partícipes de la historia, sin perder un ápice de confort. En la segunda planta, una amplia sala y dos dormitorios con terrazas privadas nos permiten disfrutar de unas vistas inigualables.
En el molino podemos ver ahora un práctico salón con cocina, un pequeño baño, y un magnífico dormitorio en la segunda planta. El jacuzzi exterior, con vistas al mar, hacen de la villa un lugar ideal para disfrutar de este pedacito de historia, naturaleza y una magnífica panorámica de toda la bahía de Jávea.












