Desde hace ya varios años, el lujoso velero Star Flyer surca el Océano Índico a través de los mágicos rincones que lo componen. La compañía Star Clipper ofrece cruceros de ensueño alrededor de todo el mundo, pero sin duda, uno de los más espectaculares es el que recorre la Polinesia Francesa. Los pasajeros podrán disfrutar de todo el encanto de la Polinesia a bordo de un velero de lujo que posee todo tipo de comodidades.
Con sus 115 metros de eslora, el Star Flyer puede acoger hasta 150 pasajeros. Pasajeros que gozarán en todo momento de una confortable y exquisita vida a bordo del velero. Durante la estancia en el crucero, los viajeros podrán descansar en sus elegantes y múltiples zonas comunes, tomar una copa en el bar Tropical o presenciar un concierto en el Piano bar. Todas las estancias del barco reflejan el encanto de la decoración tradicional del siglo XIX acondicionada a la estética y modernismo del siglo XXI.
Durante la semana que dura el crucero, los pasajeros contarán con una gran variedad de actividades para entretenerse. La tripulación pone a su disposición diversas excursiones con las que descubrir las fascinantes culturas de los lugares en los que se harán escalas. No obstante, si los viajeros prefieren quedarse en el velero, podrán relajarse tomando el sol en sus terrazas, en las cubiertas o en las zonas de piscinas y ocio.
Entre las actividades y excursiones que se pueden realizar, destacamos el submarinismo como actividad estrella. La inmersión mostrará a los más valientes bellísimos arrecifes de coral que se hayan ocultos en las profundidades del Índico. Asimismo, los submarinistas podrán descubrir los restos de barcos hundidos y bucear entre peces de mil colores. Cada día el capitán del barco acercará a los tripulantes hasta un nuevo lugar de escala mientras el director del crucero informará de todo lo que puede hacerse en cada una de ellas.
Papeete, Tahití. Islas de Barlovento.
El viaje se inicia con la visita a la isla de Tahití. Con cerca de 640 km2, esta preciosa isla es atravesada por el mar y casi se divide en dos mitades. Rodeada de kilómetros y kilómetros de arenas blancas, la exuberante vegetación que envuelve sus montañas y las cascadas que la recorren hacen de ella una isla singular, diferente a cualquier otra.
Huahine, Islas de Sotavento.
Durante el segundo día de crucero se visita el paradisíaco lugar de retiro de surfistas, trotamundos y todos aquellos que prefieren no viajar por carretera. Lo que Huahine les ofrece es un auténtico ejemplo de lo que las islas fueron en otro tiempo. Huahine es una isla que evoca el recuerdo del pasado.
Raiatea, Islas de Sotavento.
Raiatea, más conocida con el sobrenombre de ‘isla sagrada’, es la tercera parada del buque. Cuando el velero se aventure más allá de las frondosas orillas del río Faaroa, los pasajeros tendrán la sensación de haberse trasladado a una época pasada. Las posibilidades que brinda esta isla son infinitas, desde un ascenso hasta el Mt. Temehani hasta una excursión al sagrado templo donde los antiguos polinesios se hacían a la mar para explorar la inmensidad del Pacífico.
Taha’a, Islas de Sotavento.
A un paso de Raiatea se halla la isla de Taha´a que representa el cuarto destino del barco. Un lugar de plantaciones de vainilla y granjas de perlas. Un recorrido a través de la memoria preservada de las viejas costumbres y formas de vida de la isla.
Bora Bora, Islas de Sotavento.
La estancia en Bora Bora se prolonga dos días por ser una de las islas de mayor tamaño del arrecife. La parte más característica de la zona, y por lo tanto visita obligada, es el cincelado pico del Mt. Otemanu que corona la isla con sus 725 m de altura.
Moorea, Islas de Barlovento.
Casi en la recta final de la travesía, el barco echará anclas en Moorea, deteniéndose tanto en la Bahía de Cook como en la Bahía de Opunahu. De este modo, los pasajeros tendrán la oportunidad de deleitarse con un recorrido en 4x4 hasta el viejo parador de Kellum así como seguir la ruta hasta alcanzar la cumbre del Belvedere, donde el guía local cogerá fruta fresca de alguno de los árboles frutales y lo ofrecerá a los viajeros a modo de exótico y refrescante aperitivo.
Papeete, Tahití. Islas de Barlovento.
El velero dará fin a su recorrido en el atolón Papeete, el mismo lugar del que partió ocho días antes. Se aproxima la vuelta a casa y llegará entonces el momento de hacer las maletas llenándolas de maravillosos e imborrables recuerdos de la Polinesia.












